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Hot Rod Bug, un vocho con look sesentero

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Hot Rod Bug

Hot Rod Bug. Hace más de 50 años, la mayoría de los adolescentes no estaban familiarizados con el Volkswagen Escarabajo, y nunca se les ocurrió la idea de que el pequeño auto alemán fuera una posesión valiosa, o de moda.

En vez de eso, dicha juventud en la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, decidió dedicar su esfuerzo a crear bólidos, a partir de autos originales de Estados Unidos, como es el caso del Ford 1932, que en aquellos años, eran muy abundantes y baratos.

Hot Rod Bug




La modificación más común, era recortar el toldo o el parabrisas, deshacerse de las defensas, instalar un motor arreglado capaz de producir muchos más caballos de fuerza, a menudo, eso significaba una máquina V8 con cabezas planas, y al final de todos estos cambios, tenías un vehículo capaz de hacer estremecer de temor a toda la gente “bien” del vecindario.

¿Ahora bien, qué pasaría si alguien familiarizado en eso de modificar autos para carreras, hubiera decidido trabajar en un Escarabajo, que en aquel entonces era nuevo, en lugar de hacer sobre una plataforma estadounidense? Bueno, seguramente hubiera creado algo parecido al “extraño” Hot Rod Bug que tenemos en esta ocasión.

Porsche y Ford ¡vaya mezcla en este Hot Rod Bug!

Hot Rod Bug

En realidad, este auto tiene mucho más sentido de lo que parece a primera vista. Su propietario, Fred Hidalgo, nos explica: “El Vocho tiene muchos de los detalles de la carrocería, parecidos a los sedanes Ford de mediados de la década de los 30’s y además, no pasé por alto, el hecho de que Ferdinand Porsche y Henry Ford eran amigos”.

Fred, director de arte comercial y creador de varios diseños fenomenales de camisetas, creció muy cerca de Los Ángeles, en donde se empapó de la cultura de los autos modificados para correr, desde muy temprana edad. Después de haber obtenido su titulo universitario en 1994, y al ver que no tenía mucho dinero, decidió crear su propio vehículo.

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Siempre ha sido difícil encontrar o trabajar con un Ford clásico, además de que son muy caros. Pero los Volkswagen antiguos son relativamente más abundantes, y de menor precio, y encima de esto, existe una gran variedad de piezas y accesorios para aumentar su desempeño. Esto lo llevó a decir que el auto que iba a arreglar, sería un Escarabajo. Fred sabía exactamente lo que quería, porque la idea de un auto como éste, se le ocurrió hace más de 15 años.

¿La base? Un vocho del 64

El proyecto del Hot Rod Bug comenzó con la compra de este sólido Vocho modelo 1964, al cual, de inmediato le quitó las salpicaderas, y aprovechó para rebajar casi 102 mm la altura del toldo. La decisión de utilizar una viga en forma de T de altura rebajada para el eje que tomó de un Ford, demostró que es muy inteligente, y no solamente por razones de nostalgia, sino también por razones de estética. Cuando el frente está caído, permite ejercer una mayor presión hacia adelante y de paso se crea una línea más atractiva.

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Los rines que montó al frente son Kelsey Hayes, los cuales originalmente pertenecía a un Ford 1932, pero en la parte de atrás, aunque son de la misma marca, son de un Ford 1935. Las piezas frontales cuentan con neumáticos Firestone de capas múltiples de la serie 450-17 y atrás también son del mismo tipo, pero de la serie 700-15, que definitivamente conforman un hot rod. Fred instaló un paquete Wilwood en la parte posterior, que fue modificado para permitir el uso de un freno de mano.

El Hot Rod Bug es impulsado por un motor de 1835 cc

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Baja la tapa del motor, encontramos abundantes detalles que nos hablan del excelente trabajo de modificación. Por ejemplo, vemos que el motor de 1835 cc no tiene las tolvas, pero si está equipado con unos carburadores 44IDF Weber.

Fred comenta: “Realmente no se trata de un auto de exhibición, porque la idea al modificar este Vocho, fue pensando en correr y sentía que la filosofía del auto, debía referirse principalmente a su funcionalidad”.

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También nos explicó porqué es que pintó la carrocería en negro. “La pintura no era el elemento más importante en este proyecto, y pensé que sería un truco muy trillado utilizar un color muy llamativo. Fue por eso que se cubrió en un tono conservador y sobrio”.

Los interiores también reflejan esa filosofía de construcción, porque los asientos no tiene vestiduras, tampoco hay instrumentos, ni estéreo en el tablero, y el volante es una sencilla pieza de 4 brazos, al estilo de los autos de arrancones. A este respecto Fred comenta: “Somos sólo el carro y yo”.

Fotogalería Hot Rod Bug:

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Fuente | VW Trends México

 

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